|
La calcografía
La materia prima de la matriz es el metal:
cobre, cinc, acero, hierro, etc. El cobre es el
más indicado por sus cualidades de compacidad,
dureza, resistencia, homogeneidad, etc.;
propiedades que repercuten en un buen grabado,
ya que, el trazo resulta más limpio y la plancha
es más resistente a las largas tiradas. El cinc
es más blando, menos resistente y, por
consiguiente, exige un control más preciso,
sobre todo cuando se halla bajo los efectos del
mordiente. El acero y el hierro, no son de uso
tan corriente, y se utilizan para trabajos más
determinados —fondos texturados, incisiones
rápidas y muy profundas, etc.— y con mordientes adecuados. La plancha de metal, sea de cobre o
de cinc, tiene la superficie pulida y uniforme y
es de un grosor aproximado de 1 a 1,5 mm.
Es un grabado sobre metal con la incisión o
trazo en hueco. Es justo lo contrario del
anterior. La imagen esta incidida en la matriz y
la reserva de los blancos es la superficie misma
de la plancha. Es dentro de los surcos excavados
donde penetra la tinta que, a su vez, es la que
pasa la imagen al papel.
Una estampa calcográfica presenta unas
características muy particula¬res que no se dan
en otros procedimientos, como son: los trazos en
relieve sobre el papel; la impronta de la
plancha que se revela alrededor de la
composición grabada, llamada indistintamente
cubeta, huella, testigo, pi¬sada, canalón o
mancha; y los diversos trazos típicos de las
técnicas o subtécnicas empleadas, como el
aguafuerte, el aiguatinta, la
punta seca, el
buril, la
manera negra, etc.
La incisión se puede efectuar de dos formas:
incisión directa, excavando el metal
directamente con una herramienta, o bien,
incisión indirecta, mediante la corrosión por
mordientes. Estos dos procedimientos generales
se pueden combinar en una misma plancha.
|




 |