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Introducció
Al contrario del grabado
de interpretación, el grabado original es el que
ha estado ideado y hecho directamente por el
grabador. Son ejemplos las obras grabadas de
Dürer,
Rembrandt, Goya o
Picasso en nuestros
días, que trabajaron sobre la plancha sus
propias invenciones, a veces paralelas a su obra
pictórica, y siempre pensadas y ejecutadas en
sentido estrictamente gráfico. Estos artistas
son los artífices de la Historia del Grabado,
sus creaciones y su experimentación técnica así
lo atestiguan. Rembrandt, por ejemplo, además de
grabar las planchas él mismo, estampó muchas
pruebas con sus propias manos. Aunque es
habitual dejar la parte de la estampación a
cargo de un profesional, pues no necesariamente
tiene que realizarlo el propio artista.
Éste puede y suele recurrir a un estampador
profesional para que efectúe el tiraje,
entregándole al efecto la plancha o planchas
correspondientes y el «bon a
tirer» (prueba modelo). En la actualidad hay artistas que van
más allá y se limitan a entregar un dibujo al
grabador profesional que se encargará de
tallarlo o incidido en la matriz. Esta división
operativa, según su complejidad, crea a menudo
incertidumbre en torno a la cuestión de cuándo y
cómo es lícito calificar de «original» de un
determinado autor o a una estampa en concreto.
Además de que hoy en día, como consecuencia de
la presencia de técnicas alternativas y el uso
cada vez más importante de los medios
fotomecánicos de reproducción, que repiten
exactamente los dibujos o pinturas de los
artistas, tan perfectamente que éstos incluso
llegan a firmarlas como obras originales, se
hace necesaria la pregunta
¿qué requisitos debe cumplir una estampa para
merecer la calificación de original? |




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