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Limitació del tiratge
La convención de numerar y limitar los tirajes es relativamente reciente.
Fue a finales del siglo XIX cuando al empezar a
indicar el número de ejemplares de que constaba
cada tirada, comenzó lo que hoy conocemos como
limitación de tiraje o tiraje limitado. A causa
de los cambios de gusto y las nuevas comentes
artísticas, como la aparición y desarrollo de la
fotografía, el grabado de reproducción se sumió en la marginación hasta su desaparición, en beneficio del resurgimiento del grabado original y de creación. Este tomó nuevos bríos, se reconsideró y revalorizó y, en el campo crematístico, surgió la idea de limitar las ediciones en cantidades concretas y controladas de ejemplares en cada tirada y la de que cada autor firmara de su puño y letra las estampas, añadiendo así al ejemplar un nuevo valor, el del autógrafo del artista. Los primeros en practicarlo, en las áreas inglesas y francesas, fueron entre otros, Whistler, Seymour Haden, Meryon y Toulouse-Lau-trec.
Se estableció que la limitación de tiraje se indicara en cada una de las estampas con la
numeración correspondiente y una vez concluida la impresión, se marcara la plancha con una señal, que puede ser, desde una gran cruz incidida sobre toda la superficie, hasta unas líneas más o menos discretas en un ángulo, como las de las planchas anuladas de la serie de La
Tauromaquia de Pepe Illo, por Picasso que se conservan en el Museu Picasso de Barcelona, o bien, como las planchas anuladas de Manet, que presentan dos agujeros o taladros al pie de los bordes, superior e inferior, del cobre. Así queda asegurado que, si se reemprende el tiraje después de la anulación saldrán estas señales en la estampa. Y efectivamente así es, cuando la tirada numerada se ha terminado y la plancha ha sido anulada, se estampa una prueba anulada o tachada, para que sirva de testigo. También se da el caso, aunque excepcionalmente, de tirajes de «post-edición» que no están firmados por el artista y llevan estas señales.
La numeración limitada se indica en la estampa con un quebrado, escrito a lápiz que, por convención, se sitúa en el ángulo inferior izquierdo de la estampa, el numerador se refiere al número de orden de la estampa dentro del tiraje total, y el número de la totalidad se sitúa en el lugar del denominador. Tenemos como ejemplo: 5/25, que significa que se trata de la estampa número 5 de un total de 25.
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